Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de querer ser cualquier cosa que ya no seas ahora mismo; dejarás de querer tener cualquier cosa que ya no tengas ahora mismo; dejarás de querer saber cualquier cosa que ya no sepas ahora mismo. Nada superará ese sentimiento.
Deja de pensar que existe un lugar seguro o una forma de ser invulnerable, pues el cambio y la inseguridad son las características esenciales de la vida. Decir que hay una forma de ser perfecta, es tan falso como decir que hay una forma de ser imperfecta, pues todas las formas de ser son relativas entre sí.
Deja de valorar lo que está bien y lo que está mal y actúa desde tu nobleza natural; deja de sentir que te equivocas o que aciertas, que eres mejor o peor, pues el error y la certeza son circunstancias naturales que deben suceder para poder descubrir la maravilla viviente que eres.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, enmudecerá tu voz y tu pensamiento, y desde el silencio vislumbrarás la comprensión de que nada te falta y nada te sobra, que eres tan pleno que no cabe ni ápice de nada más en la experiencia de tu ser.
Cuando descubras la maravilla viviente que eres, dejarás de añorar cualquier experiencia del pasado y cualquier deseo del futuro para regocijarte en la experiencia directa del presente, donde yace tu único verdadero capital, donde solamente puedes ser realidad.

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