Es posible que si nos miráramos cada día por dentro, con benevolencia, y limpiáramos nuestro interior de tantas "basuras" que acumulamos, sentimientos que nos atan y someten, descubriríamos que el gran paisaje, ese que buscamos con desesperación fuera, esta allí, esperando ser observado.
Es ese sencillo lugar que nos pertenece y del que nunca deberíamos marchar. Ese lugar que necesita ser cuidado y que tantas veces olvidamos: EL ALMA.
Este texto esta extraido de una nota en Facebook de Metaconsciente Coaching.

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